Presentación

Un Tabernáculo en La Tierra del Nuevo Tiempo de Paz que está en Cierne

América es la Nueva Tierra en donde el Cristo Vivo avisa su Segunda Venida, cuan Dios que Es. Latino América es la zona designada por Dios Padre para emanar al mundo la Nueva Ley de Paz. Sur América es la llamada a encubar el Nuevo Sacerdocio del Cristo Victorioso. En Chile ha descendido la Dispensación de las Vísperas del Advenimiento del Milenio de Paz.

La Nueva Ley ha descendido en la soledad de las montañas de Los Andes. De esta verdad y realidad debemos consultar en recogimiento y en paz: orando a Cristo, el Dios Salvador, pidamos con La Biblia en las manos, que sea Él quién nos revele la veracidad o no de estas aseveraciones. Oremos con Fe en Cristo, el Dios que nos Conduce, y siete veces clamemos con humildad y con corazón en paz que sea El quién nos entregue Testimonio de cuanto aquí se declara.

Si la verdad de la Palabra asienta esta declaración: es Dios Quién Habló, y desde entonces quién ha consultado ya debe darse por enterado que hay Un Plan que ha descendido, y que también él o ella pueden conformar de este Sacerdocio Nuevo y Portentoso, o bien hacer parte y participar de esta Misión en calidad de Consagrado.

El Cristo Gobernante ha establecido su Mandato, directo, concreto, vivible y abierto a todo Ser de Fe. No se trata de religión, ni de iglesias, menos de institucionalidad mundana: es ésta una Dispensación para vida Espiritual, para preparación desde el Espíritu y transformación En Cristo.

En este Mandato ha revelado, entregado, abierto y dispensado muchas herramientas, claves, oráculos, poderes, itinerarios de Consagración, etc. Y entre todos los muchos eventos y medios que hemos comprobado y vivido, hubo uno que no logramos comprender al inicio, y que en nuestra forma humana pudimos concebir como una especie de abadía o iglesia. Madurando en nuestra Consagración, nuevamente el Cristo Dios nos ha colocado ante esta misión: alzar el Tabernáculo para que Él se manifieste, y para objetivos y eventos que deben mantenerse en reserva, pero que no tendrán por intérprete y centro a los Hombres, sino al Cristo Vivo. Es decir, no es, no se trata, de un lugar para los Hombres, que ya tenemos (y somos) el Templo en esta Consagración, sino que ahora Cristo avisa que preparemos un espacio, tal como Él dicta, para sucesos que Él llevará a cabo desde Su Potestad.

Hubo una pregunta que nos parece que será común en este caminar: ¿y por qué si esta es la voluntad de Cristo…Uds. deben pedir dinero a otros y no es el mismo Dios quién les hace llegar lo que necesitan? Imaginamos que dudas y demandas similares crecerán fuertes en nuestro entorno. Quizás no satisfaga la respuesta, pero es aquella que nos entrega el Cristo Vivo: ‘¿acaso requiero Yo un lugar de Hombres y una piedra de la Tierra para manifestarme…? Mas ¿cómo habría de presentarme sin que los Míos me reconozcan, y evitar que el Malo los tiente con mil lugares? Porque es para preparación de vuestro Espíritu y es para que los Míos se reconozcan que ordeno cosas que de otro modo de nada sirven, ni a nadie servirían… Pues en cada misión, por simple o compleja que sea o parezca, hay siempre un misterio, y nunca los objetivos del Reino son aquellos que los Hombres comprenden: por eso se requiere Fe en cada Obra, y Obediencia en todo acto. Al final, nunca el medio es el fin en sí mismo, y el fin nunca es descubierto hasta no llegar su hora y día’ (Palabra por Voz de JesúsCristo)

Somos Consagrados bajo la Ley de Cristo; hemos sido ungidos en el Sacerdocio de la Ley de Cristo, y obedecemos a un Mandato directo del Cristo Vivo y Gobernante: Consagrar un lugar para los objetivos que Él disponga y según Él Ordene. Esa es nuestra misión, y queremos ofrecer a todo creyente la posibilidad de acudir a este llamado. Antes, eso sí, reciba cada uno por Espíritu la certeza de esta tarea, y tenga sobre sí el Testimonio de Cristo. Nada de esta Consagración es nuestro: todo ha sido encomendado y ordenado por el Gobierno del Dios Vivo. 

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